• José de la Cruz, M.th

VIDA PRACTICA DEL M...

Actualizado: 2 ago 2020


El libro de Efesios está dirigido a la vida práctica de la fe. En Efesios 4.17-25 el apóstol Pablo aborda las dos formas prácticas de la vida: Primero, el viejo hombre con los vicios de la carne y el nuevo hombre vestido de justicia y santidad producto del impacto de Cristo en su vida.


Un aspecto de la madurez práctica que el apóstol señala se observa en la relación del matrimonio.

 

Sometido unos a otros en el temor de Dios, Efesios 5.21


La clave de una relación frutífica está en el señalamiento del pasaje, el someterse, más bien en obediencia, respecto, etc, etc. El apostol Pablo presenta los beneficios de la familia cuando hay respeto, si este proceder es en virtud de procurar que cada día se parezcan los cónyuges a Cristo en su caminar, (v.15).


Primera característica se aborda en la obediencia de los cónyuges en el matrimonio, inicia por la esposa (Ef.5.22, 23) y luego el esposo. No obstante, debemos señalar que no es posible dicha condición si el hombre no cumple con la misión de perfeccionar su relación a través del amor (v.25). No es posible respetar sino se ama, así como no es posible amar sin respetar. El amor que Pablo apunta a la misión del hombre lo hace a través de un símil entre Cristo y la iglesia. Una amor capaz de sustentar, cuidar y de entrega total.


Segundo, Pablo hace la comparación del cuidado personal o amor propio. El amor propio tiene que ver con la aceptación y el respeto que tenemos hacia otros y a sí mismo. Ese amor tiene que ver con la voluntad de cuidarnos en común como un mismo cuerpo. El amor propio es el equilibrio entre el estado de ánimo y la autoestima. El equilibrio que se proyecta al exterior como sentimiento de bienestar. Felicidad de saber qué otros existen por la fortaleza del amor propio.


Tercero, se centra en compromiso cómo parejas, Pablo aborda el propósito de Dios en Génesis: 2.24 "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne". La unidad no es siempre posible entre los cónyuges, debido a los esquemas de familia asimilados en el hogar materno. Desprendernos del concepto de hogar, muchas veces contaminados, es difícil.


Dejar, unirse y construir la unidad no es un evento automático, notemos que el autor dice que "serán una sola carne" en referencia a un futuro cercano que muchas veces es distante por los intereses conyugales. Así que la negación implica dejar la vieja forma familiar para experimentar un modelo divino práctico del nuevo hombre, dejando atrás la vieja naturaleza de vivir.


Finalmente, el someterse unos a otros en el temor de Dios que es un punto neurálgico de la relación, también ha de existir una profunda relación de respeto donde no hay espacio para avergonzarse, ya que la confianza y el respeto es característico del amor verdadero en Cristo.


Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban, Gn.2.25.



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